Hace unos d�as comentaba c�mo se me acumulaban las revistas en el escritorio. Esta ma�ana, viniendo en el autob�s, he dado cuenta de una m�s. Y la verdad, me he quedado igual. Estas revistas “de gesti�n”, que �ltimamente proliferan por doquier, no aportan nada de nada.

He llegado a elaborar una “teor�a” al respecto. Digamos que un editor cree que tiene un nicho de mercado para una (otra) revista de management. Su f�rmula, pedir art�culos y trufarlos de publicidad. Porque venderse, lo que se dice venderse… quiz�s a nivel corporativo haya quien se suscriba, pero me da la sensaci�n de que la mayor�a de estas revistas se regala en eventos y similares.

En fin, sigamos. El hecho es que piden art�culos. �A qui�n se los van a pedir? Pues a alguien interesado en “salir en los papeles”. Y esos “�lguienes” son, por un lado, los gurusitos (que tienen que dar la apariencia de que est�n en todos los saraos) y por otro las consultoras, que ven en esos art�culos una forma de publicidad encubierta (o descarada, vamos).

As� que los gurusitos, para llenar todas las p�ginas que se les pide al mes, no tienen m�s remedio que repetirse, repetirse y repetirse. Art�culos insustanciales, pretendidamente inspiradores, que no dicen nada. Y las consultoras… por su af�n en aparecer en las revistas, adquieren compromisos de publicar de una forma regular, para lo cual hay que estrujarse las meninges (no siempre se tiene algo interesante que contar) o, mejor a�n, que se las estrujen los “negros” en forma de juniors. En el mejor de los casos, har�n uno o dos art�culos interesantes al a�o. El resto oscilar� entre un blahblah insustancial que es un corta-pega de otras fuentes y un descarado traslado de su cat�logo de servicios puesto en forma de art�culo.

As�, los contenidos de las revistas, tanto por parte de los gur�s como de las consultoras, son en su inmensa mayor�a un mero intento de venderse y aparentar. En esas condiciones, es extremadamente dif�cil que eso aporte ning�n valor a ning�n lector.

�Y c�mo sobreviven los editores de las revistas? Pues por un lado, a base de suscripciones corporativas y de publicidad “real”. Ambas fuentes dependen de la capacidad comercial y de imagen de los editores, que convenzan a suscriptores y anunciantes de que merece la pena estar ah�. Y por otro lado… a base de la publicidad que obligan a contratar a las consultoras si quieren publicar art�culos en las revistas. “Vale, s�, yo te publico art�culos pero a cambio me contratas una o dos p�ginas de publicidad”. Pagar por publicar. As�, es dif�cil llegar a ning�n sitio…

Una revista buena, con contenidos buenos de verdad, ser�a aquella que pagase a sus colaboradores por los art�culos escritos. Ya se encargar�an entonces de buscar art�culos que merecieran la pena y que aportasen valor al lector (aunque no los firmara el gurusito de turno). Y seguro que entonces la gente la comprar�a, y no tendr�an que andar regal�ndolas en cualquier esquina.