Cuando uno est� de consultor, interact�a con muchas personas “desconocidas” a lo largo de la jornada: clientes a quienes te presentan, personas dentro del cliente, compa�eros de la consultora con quienes colaboras por primera vez…

En todos estos primeros encuentros, se producen situaciones “de ascensor”: no hay una historia com�n sobre la que hablar, por lo que para introducir la conversaci�n hace falta buscarse la vida para sacar chascarrillos, lugares comunes, etc. que permitan superar esos primeros momentos de silencio potencialmente embarazoso antes de entrar en harina. Dependiendo de quien aguante peor dichos silencios, ese ser� quien lance la conversaci�n con frases como:

  • “�Menudo d�a hace hoy, eh?”
  • “Uf, menudo l�o de tr�fico para venir”
  • “Y qu� tal, �teneis mucho l�o? Como siempre, �no?”
  • “Yo creo que a ti te conozco de algo”
  • “Hombre, te apellidas Ful�nez, no tendr�s nada que ver con Menganito Ful�nez. Es que os apellidais igual…”
  • “Oye, qu� oficinas m�s bien montadas ten�is”

    Y as� tantas y tantas m�s… �se admiten m�s ejemplos!

    Actualizaci�n: Me estoy dando cuenta de que esto se refleja muy bien en la primera escena de “El m�todo Gronholm” (la obra, porque la pel�cula todav�a no la he visto).