Bonita pregunta, �eh?. Me la hizo ayer mi mujer. Ah�, metiendo el dedo en la llaga.

Todo comenz� porque, hablando en el messenger, le contaba que despu�s de un par de d�as de calma chicha, ya hab�a recibido la primera llamada de un cliente con un problema. Y le hablaba de la pereza que supon�a volver al d�a a d�a. Ella, en su af�n de pon�rmelo m�s bonito, me dec�a que no pasaba nada… “porque a ti te gusta tu trabajo, �no? El problema es que son muchas horas.”

�La verdad? Las horas no son el �nico problema, ni el m�s grave. En mi trabajo hay una parte que me gusta, y otra que no.

La parte que me gusta tiene que ver con conocer negocios nuevos, con investigar y recopilar informaci�n, con estructurar esa informaci�n de forma l�gica y con sentido, con presentarla de forma atractiva y comprensible. Me gusta hacer propuestas, elaborar informes, preparar presentaciones y conferencias, escribir art�culos. Supongo que por eso me est� gustanto tanto esto de los blogs…

La parte que no me gusta (y que creo que me genera el s�ndrome del que hablaba ayer) es la que tiene que ver con los tiras y aflojas con los clientes y con otros compa�eros, con tener que aparentar que sabes m�s que lo que sabes y que eres m�s simp�tico de lo que eres, con tener que aguantarle cosas al cliente sin poder decir lo que verdaderamente piensas, con tener que medir los movimientos que haces, con la proactividad mal entendida (te obligan a ser proactivo, lo cual lo convierte en reactivo), con la presi�n de los resultados, con los conflictos.

Resulta que, a medida que transcurre la carrera del consultor, el porcentaje de dedicaci�n a las segundas tareas crece, y a las primeras decrece. Como consecuencia, el trabajo cada vez va gustando menos… ojo, es mi caso personal. Habr� a quien le chifle eso del mamoneo, del “ahora llamo a fulanito, ahora a menganito”, del “conseguir ese cliente me pone cachondo”. Pero tengo que reconocer (a m� mismo, el primero) que yo no soy as�.

Evidentemente, si me pongo, lo hago. Creo que no tengo ninguna “incapacidad” que me impida hacerlo. Pero es que, simplemente, no me gusta. Puedo tom�rmelo como un reto personal, como “ya ver�s como puedes con esta situaci�n”. Dicen que es en los retos cuando se forja el car�cter. Pero… �estamos aqui para sufrir? �durante cu�ntas horas al d�a?

Si a esto le a�adimos determinadas circunstancias personales (el hartazgo de los inconvenientes de una gran ciudad a la que no me une m�s que el trabajo, el deseo de no ser un “padre ausente”…), llegamos a la encrucijada en que me siento.

Leo en el blog de Gonzalo G. Cotorruelo las palabras de Steve Jobs que tan comentadas han sido en los �ltimos meses:

“Tu vida tiene un l�mite, no la malgastes viviendo la de otra persona. No atrapes a ti mismo por un dogma el cual implica vivir con los resultados de los pensamientos de terceros. No dejes que el ruido de las opiniones de otros ahoguen tu voz interna. Y lo m�s importante: ten el coraje de seguir tu coraz�n y tu intuici�n. Ellos de alguna manera saben lo que realmente quieres ser; el resto es secundario.”

A ver si me aplico el cuento.

PD.- Este post est� escrito con nocturnidad, despu�s de dormir poco y de cavilar mucho, a esas horas en las que muchos pensamientos parecen tener sentido aunque luego la luz del sol hagan que pareciese un sue�o. Por eso he querido escribirlo, para que no se me olvide durante el d�a.

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