(Nota: este post ha sido remitido para su inclusi�n en el V Festival de Blogs. Para m�s informaci�n, visita Estratega)

El fen�meno de los blogs est� en pa�ales. Son una herramienta tecnol�gicamente sencilla, pero lo que resulta relevante, y de ah� el inter�s creciente, no son los blogs en s� mismos en cuanto a herramientas, sino el concepto que subyace tras ellos: que cualquier persona con acceso a internet puede de una forma f�cil (las herramientas de publicaci�n son habitualmente transparentes para el usuario: simplemente escriben lo que quieren y aparece inmediatamente publicado), r�pida (crear un blog puede ser cuesti�n de minutos) y barata (existen multitud de servicios gratuitos de creaci�n y alojamiento de blogs) levantar su voz y que se oiga (se lea) en todo el mundo.

Esta realidad, que resulta ser asombrosamente simple, supone una aut�ntica revoluci�n que puede tener trascendencia, potencialmente, en distintos �mbitos de la sociedad. En estos primeros momentos de desarrollo de los blogs, los campos que m�s se est�n viendo afectados son los del periodismo, los derechos de los consumidores o la pol�tica. Sin embargo, estamos s�lo al inicio del fen�meno blog. Su radio de acci�n se ir� ampliando paulatinamente hasta alcanzar otros �mbitos igualmente relevantes. Y uno de esos �mbitos es, posiblemente, el de la gesti�n de personas dentro de las empresas.

�C�mo puede afectar una herramienta tecnol�gica a la gesti�n interna de las empresas? Quiz�s la respuesta a esta pregunta deba venir de la reflexi�n de que los blogs son eminentemente un medio de expresi�n, y como tales, son los veh�culos de las inquietudes y deseos de personas. Veh�culos que, adem�s, quedan fuera del control de la empresa.

Ignorar los blogs no es realmente una posibilidad para las empresas, salvo que quieran actuar como avestruces enterrando la cabeza. Aunque miren para otro lado, el desarrollo externo de los blogs se va a producir, y van a hablar (para bien o para mal) de la empresa, tanto en el �mbito puramente comercial (productos, atenci�n al cliente) como en el de gesti�n de personas (empleados descontentos con los procesos de recursos humanos, opiniones de empleados temporales, historias sobre acoso sexual en la empresa, etc…). Esto afecta de forma muy relevante a la imagen de la compa��a y su capacidad de atracci�n de talento, y m�s en un mundo en el que dicho talento est� cada vez m�s conectado y pendiente de la red.

As� que, como m�nimo, las empresas a quienes les preocupe realmente su imagen como empleadores deber�an estar pendientes de qu� dice la “blogsofera” de ellos. De forma pasiva, si quieren. Pero al menos podr�n detectar puntos fuertes y �reas de mejora de cara a su gesti�n de personas, y ayudar as� a incrementar la coherencia entre lo que hacen, lo que dicen que hacen y lo que otros perciben que hacen.

Cada vez m�s, el mercado de talento es m�s estrecho. Y sus participantes est�n m�s informados. Los blogs deber�an verse m�s como una oportunidad de posicionarse mejor en dicho mercado, antes que como una amenaza a perseguir. Y no tanto por los blogs como herramienta, sino por lo que se esconde detr�s: la posibilidad de que todo el mundo opine y haga as� m�s transparente el mundo empresarial.