Sigo de vacaciones, entregado a esas bonitas tareas postergadas durante meses (como apunta Rafael en su “Diario de un Director de Sistemas”, blog interesante por cierto que no s� si he mencionado ya en alguna ocasi�n).

Hoy me ha pasado algo extra�o, y estoy entre la duda de si habr� hecho la buena acci�n del a�o o la pardillada del siglo. Os cuento, juzgad por vosotros mismos (nota despu�s de completar el post: no juzgueis, que ya me condeno yo solito):

Aparco el coche para hacer una gesti�n (bendito agosto, qu� bien se circula por gruyere-city a pesar de sus agujeros). Se me acerca un tipo (con razonable buena pinta) y me empieza a contar una historia. Que �l y su padre son de un pueblo de C�ceres, que hab�an venido a hacer un trabajo en una casa pero que les hab�an dejado tirados sin pagarles, y ahora no ten�an dinero para volver con la furgoneta hasta su casa, ni forma de conseguirlo, que llevaba rogando a gente que les ayudase durante un rato pero que c�mo es Madrid, que en el pueblo la gente conf�a m�s en las personas y se ayuda m�s, que �l c�mo va a timar a nadie… que si quer�a me llevaba al piso para demostr�rmelo, que me ense�aba la furgoneta cargada de material, que me dejaba su documentaci�n o lo que quisiera en prenda, me ha dejado su n�mero de m�vil (con llamada perdida y esas cosas)…

El caso es que, ante tales muestras de “confianza”, he “cedido” cierta cantidad de dinero. No mucho, lo suficiente para que puedan volver al pueblo. “Ma�ana en cuanto estemos me pongo en contacto contigo te hago una transferencia o como quieras”. Nos hemos despedido. Fin de la historia.

Llevo todo el d�a d�ndole vueltas: �he ayudado a un tipo majete que se encontraba en apuros o he ca�do en un timo zafio donde los haya?. La verdad es que cuanto m�s lo pienso, m�s me inclino por el timo. La historia tiene lagunas (�qui�n hoy en d�a no tiene una triste tarjeta de d�bito? Bueno, a decir verdad mi suegra no…), aunque por otro lado los ofrecimientos de documentaci�n y dem�s eran ciertos (no las he cogido: igual he sido doblemente capullo, pero me vale que alguien tenga intenci�n de dejarme su documentaci�n).

En fin, en un par de d�as lo veremos. Pero aun en el peor de los casos… no s�, creo que prefiero haber corrido el riesgo de ser enga�ado por ayudar a alguien, que haber evitado el riesgo (quit�ndomelo de encima) y pensar que quiz�s, solo quiz�s, la historia era cierta y el tipo estaba realmente en un apuro.

Supongo que me ha pillado con la guardia baja, despu�s de pasarme tres semanas alejado de esta jungla que algunos llaman ciudad (donde te puedes morir en medio de la calle y la gente pasar� alrededor sin ni siquiera mirarte, donde los ancianos mueren solos en sus casas y nadie les echa en falta)

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