Curioso, pero ampliamente reconocido, este t�rmino en consultor�a. “Estar en la pradera” significa “estar de staff”… vaya… que se entiende igual de bien… bueno, con estas expresiones se denomina al estado del consultor, en sus primeros a�os, que no tiene una asignaci�n a un proyecto. Llega por las ma�anas y se sienta en un lugar de la oficina. Por su habitual distribuci�n, las oficinas de consultor�a suelen tener despachos orientados al exterior (para gerentes, y para socios los de las esquinas), dejando en el medio (y sin luz natural) un espacio m�s o menos masificado para “consultores rasos”. Ah� es donde se sienta un consultor que est� en la pradera.

La imagen evoca a las gacelas africanas, o a los bisontes americanos. La manada, agrupada e indefensa en el centro, al acecho de los depredadores que los rodean. As�, los consultores llegan sin una tarea concreta que hacer, a la espera de que alg�n gerente tenga a bien asignarles a algo… mientras tanto, o se dedican al autoestudio (los primeros momentos bienintencionados), o al m�s puro “mareo” (d�cese del entretenimiento del tiempo solo o en compa��a de otros, ayudado de los m�s variopintos medios electr�nicos y/o f�sicos) o, en el peor de los casos, a “comerse marrones” (peque�as tareas, a priori inofensivas, en las que el lucimiento es imposible y que acaban convirtiendose en una trampa).

Estar en la pradera de vez en cuando no est� mal. Da tiempo a socializar con compa�eros, a intercambiar rumores… a formar cultura, vamos. Ayuda a descansar del proyecto en que se ha estado, y a tomar fuerzas para el siguiente. El problema es cuando la estancia en la pradera se alarga… y se alarga… bien porque el negocio flojea, bien porque uno est� ya con la soga al cuello (a punto de recibir un “warning” definitivo) o bien (casos ver�dicos) porque ha pasado tanto tiempo en un cliente, que en la oficina simplemente no saben qui�n es (todo el mundo piensa que es “de otro gerente”).

En cualquier caso, y a pesar de hacerse duro a veces, he de decir que los momentos m�s divertidos y los m�s entra�ables que recuerdo de mi primera etapa como consultor son en este entorno. La pradera es un ecosistema. Se trata, simplemente, de adaptarse a �l para sobrevivir…

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