Eso es lo que dec�a una camiseta que vi hace unos d�as sobre el cuerpo de una chica en un centro comercial: “Besoin de vacances” (necesidad de vacaciones, en franc�s). Eso es lo que tengo yo. Bueno, la verdad es que ten�a m�s hace una semana. Ahora, despu�s de disfrutar de tres d�as festivos, con la perspectiva de pasar apenas 3 d�as y medio m�s trabajando, y con una carga de trabajo m�s bien tirando a floja, la angustia pre-vacacional se ha transformado en una dulce espera. Las vacaciones est�n ah�, a la vuelta de la semana. S�lo tengo que abandonarme a la sensaci�n…

�Riesgos? Hay alguno, dej�moslo en un 0,1%, de que tenga que retrasar las vacaciones: afortunadamente, mi jefe no es nada partidario de tocar las narices por este lado, y mi mujer me matar�a. As� que muy muy dif�cil se tendr�an que poner las cosas. Luego hay un riesgo un poquito m�s elevado de que la carga de trabajo estos d�as sea un poco peor de lo esperado. No por su volumen (los clientes tambi�n tienen vacaciones, a dios gracias), sino por lo dif�cil que me iba a resultar un nuevo sprint cuando estoy ya duchado y con la mochila hecha, saliendo por la puerta.

Ya est�n aqu�….