Estos �ltimos d�as estoy teniendo la oportunidad de trabajar con un cliente, que es el que motiva esta reflexi�n. Se trata de un cliente peculiar, en cierto modo, aunque quiz�s no tanto. El hecho es que sus instalaciones son particularmente agradables. Aparte del entorno estupendo (derivado de su particularidad), el edificio es muy acogedor. Est� impoluto, limpio como una patena. La decoraci�n es funcional pero acogedora. Las paredes est�n pintadas en un tono claro, luminoso. Aunque para elemento luminoso, la claridad natural: todos los espacios de trabajo tienen ventanales por donde entra el sol a raudales. No est� pegado a ninguna carretera, por lo que apenas hay ruidos del exterior.

�Demasiado… buc�lico? Quiz�s. A mi desde luego me encanta. Pues resulta que el ambiente de trabajo all� es bueno, muy bueno dir�a yo. Se trabaja, sin duda, pero el ritmo es pausado, sin estridencias. El tono de las conversaciones es agradable, y el tratamiento es, posiblemente, el m�s amable que yo haya recibido como consultor en un cliente.

�Tienen algo que ver estos dos hechos entre s�? Mi primera intuici�n fue pensar que s�. Que un ambiente f�sico agradable acaba generando un entorno personal agradable, que es una relaci�n directa. Aunque luego lo pens� m�s: no puede ser tan simple.

Mi sensaci�n es que, efectivamente, no se trata de una relaci�n directa, sino indirecta. Un entorno agradable, por s� mismo, no hace que las cosas sean agradables. Lo que es m�s posible es que unos gestores que se preocupan (e invierten) en proporcionar un espacio laboral agradable a sus empleados, se preocupen tambi�n de promover un trato humano entre todos, de establecer unas pol�ticas de gesti�n de personas justas y razonables, etc…. y que sea ese conjunto de factores (y no el entorno de forma aislada) el que provoque ese bienestar laboral.

Y yo, desde luego, lo tengo claro: trabajador contento, trabajador productivo.

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