En algunas empresas de servicios profesionales existe una clasificaci�n curiosa de su personal laboral. A unos (los consultores, por ejemplo) se les llama “personal profesional”. Y por contraposici�n, a todos los dem�s (secretarias, personal de servicios auxiliares, etc.) se les llama “personal no profesional”. Siempre me ha parecido de un clasismo repugnante esta diferenciaci�n. Porque aunque en origen es evidente que no se pretende cuestionar la profesionalidad de este segundo grupo, la realidad es que cuando a alguien le dices que es un “no profesional” les est�s dando una connotaci�n negativa.

Y lo peor es que hay gente que encima se lo cree.

Recuerdo el caso de una secretaria que era, adem�s, novia de un “profesional”. El caso es que un d�a alguien le mont� un pollo en plan desagradable, trat�ndola como escoria por ser secretaria (del estilo “t� aqui no eres nadie, y yo s�”). El novio, cuando se enter�, fue a pedirle explicaciones. El t�o, ni corto ni perezoso, respondi� que “hombre, de haber sabido que era tu novia en vez de una secretaria normal, no le habr�a montado el pollo”.

Que no, t�o, que no. Que el pollo no ten�as que mont�rselo a nadie, que le debes un respeto profesional a todo el mundo independientemente de que sea secretaria, socio director o fontanero.

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