Releyendo los �ltimos comentarios en el blog, reparo en una interesante reflexi�n de �ngel, en el post Seleccionador o seleccionado. �ngel menciona que, a partir de determinada edad, los cambios de empleo se producen fundamentalmente a trav�s de tu red de contactos, en procesos que quedan ocultos “para el com�n de los mortales”.

No puedo no estar m�s de acuerdo. De hecho, considero que esa “determinada edad” es menor que la que �l propone (40 a�os). Mi �ltimo trabajo ha surgido a trav�s de un contacto. Mi �ltima “aventura” (a la que le queda poco para ver la luz) tambi�n ha surgido de forma “peculiar”. Estoy absolutamente convencido de que mi pr�ximo trabajo no aparecer� en las p�ginas de un peri�dico salm�n, sino que surgir� de una llamada en el momento adecuado.

Y sin embargo… cuando hablo de esto a mi c�rculo personal, me miran raro. “Networking” no es una palabra que manejen. Y los que la manejan, piensan que es una forma hip�crita de llevar las relaciones personales… �lo es? Yo no lo creo. Trato de mantener las relaciones oportunas con gente a la que considero v�lida e interesante de por s�, no con gente seg�n el puesto que tengan. Ahora bien, ocurre (tiende a ocurrir, mejor dicho) que las personas v�lidas e interesantes acaban estando en posiciones interesantes.

La tecnolog�a ayuda mucho a mantener redes sociales. Sitios como econozco.com, o linkedin.com, permiten mantener actualizados perfiles, y tener acceso a “amigos de mis amigos” que, posiblemente de otra forma, ser�an muy dif�ciles de contactar. Pero mi experiencia, hasta ahora, es desoladora: he conseguido que bastantes personas (menos de las que desear�a) se unan a una de mis “redes”. Lo que no he conseguido es que ellas, a su vez, involucren a sus contactos. As� que lo que tengo, en realidad, es una “agenda” en internet. Y lo que es peor, no hay forma de superar ese paso…

Habr� que seguir haciendo “networking” a la antigua usanza: tel�fono/email+ca�as/comidas. Que tampoco est� mal.