Cuando uno se pone a escribir un blog, lo hace con la sensaci�n de que lo hace para uno solo (”�A qui�n le va a interesar esto? Y aunque le interesase a alguien… �c�mo iban a llegar hasta aqui?”). Poco a poco, no se sabe muy bien por qu�, hay gente que lo va leyendo. Pero (con todo el cari�o, conste!!), no pasan de ser una entrada en la lista de “visitas” de nedstats, o un nick (a veces “simplemente an�nimo”) en los comentarios. Son, sencillamente, desconocidos y por lo tanto facilmente “despersonalizables”.

Como adem�s uno ha elegido el anonimato para escribir (aunque algunos hayan conseguido seguir las torpes e involuntarias huellas que fui dejando hasta desenmascararme), pues la sensaci�n es de cierta “seguridad”: nadie que me conozca est� leyendo esto, y aunque alguien lo hiciera no sabr�a que soy yo.

Sin embargo, uno ve un d�a que, entre los visitantes, aparece la ISP de un cliente. “Ser�a curioso que fuese fulanito…”. Otro d�a vence uno la timidez y comparte su doble vida con las personas m�s pr�ximas. Otro d�a, un amigo te llama para decirte “oye, no ser�s t� el que escribe eso, �no?”.

Y aqui estamos. Ya hay gente que me lee y sabe qui�n soy, y que yo s� qui�nes son. Y, aunque da cierto pudor, en el fondo no est� mal compartir este trozo de la vida “virtual” con la gente de la vida “real”….

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