Se viene hablando desde hace tiempo de los peligros sociales derivados de la tecnolog�a, y de la posibilidad (m�s que real) de que el acceso a la tecnolog�a suponga una ruptura entre quienes lo tienen y quienes no.

Esta brecha digital parec�a dividir el mundo en dos: los conectados y los no conectados. Para luchar contra eso surgen iniciativas interesantes como el plan PC Conectado en Brasil. Parece que el hecho de disponer de un ordenador conectado ya le convierte a uno en miembro de primera clase de la sociedad digital…

Pero al igual que reconocer las letras no le convierte a uno en un lector, tampoco tener acceso a la tecnolog�a le convierte a uno en un usuario de la misma.

Viene esta disgresi�n porque, a raiz de lo comentado en el post sobre Networking, y de algunas experiencias recientes, creo que dentro de la categor�a de “conectados” hay clases. Porque se puede tener email, pero ni mirarlo. Se puede tener internet, pero usarlo solo para emule y chat. Se puede apuntar uno a una red social… y olvidarse de que lo hizo.

Vamos, que quienes est�n conectados y sacan partido a ese hecho son (�somos?) minor�a. �nfima, me atrever�a a decir. Y como buena minor�a, tendemos a formar guetos. Nos relacionamos entre nosotros, porque “los dem�s” no usan nuestros canales (los blogs, las redes sociales, los agregadores de noticias o vaya usted a saber qu�). Y nos creemos que eso nos convierte en diferentes y en… “mejores”. Al final, estamos construyendo un micromundo que deja fuera al… �98% de la poblaci�n? Un micromundo, por lo tanto, imperfecto y sesgado.

Creo que en los comentarios al post del networking no me explicaba muy bien, y ahora creo que tampoco. De hecho, tampoco s� a d�nde quiero llegar. Pero es cierto que esto del “ombloguismo” nos aleja, quiz�s demasiado, de la realidad…