Es evidente que una de las armas principales con la que cuenta un consultor, por encima de metodolog�as y dem�s, es su experiencia. De hecho, el modelo organizativo de las consultoras est� basado en esa premisa, a mayor experiencia, mayor responsabilidad… y mayor sueldo, habitualmente.

Sin embargo, este modelo basado en la experiencia para mi tiene algunos puntos negros:

- La experiencia acumulada va dejando de ser aplicable: cuando uno consigue cierta experiencia t�cnica, tiene que abandonar el campo t�cnico para asumir la gesti�n de un equipo, o un cliente, en la que la experiencia t�cnica le sirve de algo, pero no de mucho. Cuando uno acumula experiencia gestionando equipos y/o clientes, pasa a asumir la gesti�n de un �rea o un sector, olvidando la gesti�n de equipos en el d�a a d�a y enfrent�ndose, de nuevo, a retos en los que la experiencia acumulada no es aprovechada al 100%. En definitiva, la carrera profesional del consultor es una suma de experiencias que, cuando llega el momento de ser aprovechadas, resulta que no sirven porque hay que enfrentarse a responsabilidades distintas para las que la experiencia anterior no certifica que se est� preparado ni que se vaya a tener �xito.

- La experiencia es un intangible. Es dif�cilmente transmisible si no es a trav�s de un contacto permanente con la persona experimentada. Los intentos de trasladar experiencias a metodolog�as degradan, en mi opini�n, esa experiencia. Las metodolog�as se convierten en “guiaburros” que impiden que quienes las siguen aprendan qu� hay detr�s, se planteen los porqu�s de las cosas, y de esta forma se perjudica su propia adquisici�n de experiencia y se degrada el servicio prestado.

- La experiencia es cada vez menos relevante. En un mundo en constante movimiento, la capacidad de razonar, de analizar, de elaborar soluciones complejas… es mucho m�s importante que una experiencia que est� basada en circunstancias pasadas que no se repiten. En este sentido, la experiencia puede suponer m�s una traba (provocando que se intenten abordar problemas “como siempre se ha hecho” y dejando al margen soluciones innovadoras) que una ventaja.

En cualquier caso, a pesar de lo dicho, la experiencia es un grado. Y como bien dice el refr�n, “m�s sabe el diablo por viejo que por diablo”.

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