La profesi�n de consultor desprende, vista desde fuera, cierto glamour. Recuerdo, en la �poca universitaria, como ser “consultor” era algo que sonaba bien… los ve�as por ah�, con sus trajes, con esa imagen de yuppie que arrasaba, todo el d�a de viaje, en hoteles, los aviones… ahora la imagen es incluso mejor, porque hay que a�adir los tel�fonos m�viles, los ordenadores port�tiles, las PDA’s…

De hecho, mucha gente, conocidos y amigos que de este mundillo me conocen b�sicamente a m�, todav�a me preguntan con admiraci�n: “Qu� guay, �no?. �Y ahora a Vigo? �Y la semana que viene a Barcelona? �Que tienes un curso en Nueva York? �Una reuni�n en Bruselas? �Que has dormido en tal hotel? �Y el ordenador te lo puedes llevar a casa? �Y el m�vil te lo paga la empresa? �Que trabajas en el piso 40 de la Torre Tal? �Que…”

Angelitos… lo peor de un trabajo QUE PARECE QUE TIENE GLAMOUR, pero que no es tanto, es que encima tienes que vivir con la dualidad de sufrir sus miserias en carnes propias y de que los dem�s piensen que tu vida es de color de rosa…