Leo en estos d�as el archiconocido “C�digo Da Vinci”, de Dan Brown. De �l he o�do de todo, desde “c�mo engancha” hasta “no pierdas el tiempo con �l”. Y como me pasa con la mayor�a de cosas, he decidido que antes de opinar tendr� que conocerlo…

Sin embargo, el “C�digo Da Vinci” es no solo un libro, sino un fen�meno editorial. La otra tarde, en la pausa de la comida, me acerqu� a una librer�a, o mejor dicho, a uno de los nuevos supermercados del libro/prensa/m�sica/videojuegos, poco que ver con la cl�sica librer�a. El caso es que me sorprendi� el mont�n de libros “sospechosamente” parecidos al ya mencionado. Desde “�ngeles y demonios” del mismo autor (y de pr�cticamente autoplagiada portada), a “El �ltimo Cat�n”, pasando por “El �ltimo Merovingio”, “La hermandad de la S�bana Santa”, “La sombra del Templario”, “El secreto de la Mona Lisa”, “El Club Dante”… Todos ellos comparten una mezcla de misterio milenario, organizaciones secretas, claves ocultas en arte o arquitectura… todos ellos resultan tan parecidos…

Evidentemente, estamos ante una moda editorial. Una m�s, supongo. Lo que me lleva a comentarla es la clara relaci�n con una de las caracter�sticas m�s evidentes del mundo de la consultor�a: las modas.

Si avanzamos hacia atr�s en el tiempo, podemos recorrer los �ltimos a�os en t�rminos de modas de consultor�a: la movilidad, el CRM, el coaching, el ebusiness, los ERP, supply chain, el euro, la adaptaci�n al 2000, la reingenier�a de procesos… la consultor�a funciona a impulsos. En un momento determinado, parece que proveedores, clientes, acad�micos y prensa se ponen de acuerdo para encumbrar un nuevo concepto, una nueva metodolog�a, un nuevo enfoque… y se convierte as� en la nueva moda, en la que todo consultor que se precie se tiene que sumar para no estar “fuera de onda”. Y no digamos las empresas, cualquier empresa que se precie de serlo tiene que implantar la nueva soluci�n, so pena de ser el hazmerreir de sus contrapartes, y eso a pesar del impacto presupuestario que suelen suponer.

Sin embargo, uno va observando como pasa el tiempo, y c�mo afecta la introducci�n de esas modas en las empresas. No llegar� a decir que el �xito es independiente de su adopci�n, algo se supone que ayudan. Pero he alcanzado el convencimiento de que todas estas cosas no son m�s que herramientas. Herramientas que una empresa puede necesitar… o no. Que una empresa puede utilizar bien… o no. Que, en definitiva, dependen del criterio y la capacidad de las personas para generar el rendimiento que se les supone. Lo que me lleva a concluir que lo definitivo para el devenir de las empresas no son las t�cnicas de gesti�n, o las herramientas tecnol�gicas… lo definitivo es otra cosa.

A pesar de todo, seguiremos provocando esta vor�gine. No en vano, es el pan de nuestras familias. �Qu� ser�a de los consultores si no tuvi�semos algo nuevo, cada cierto tiempo, para vender? �Y de la prensa especializada, si no pudiese exprimir esa novedad para rellenar sus revistas y art�culos?. Igual las empresas se dan cuenta de que no somos tan necesarios… y eso no vamos a permitirlo, �verdad?

ACTUALIZACI�N: movido por el acertado comentario de Eduardo, he decidido cambiar el t�tulo del post de “Moda literaria” a “Moda editorial”. M�s adecuado, porque de literario parece que tiene poco…

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